El instrumento musical que promovió Lenin y llegó a los Beach Boys

Posted: March 30, 2012 in Ciber, Music

TECNOLOGÍAEstá considerado el precursor de la música electrónica. Lo inventó un joven bolchevique llamado León Theremin, que fue científico, chelista, espía y condenado a Siberia.

Lunes 26 Marzo 2012
Leon Theremin recorrió toda Rusia con su invento y luego Europa y EE.UU.
BBCLeon Theremin recorrió toda Rusia con su invento y luego Europa y EE.UU.

En marzo de 1922, un joven científico e inventor ruso llamado León Theremin recibió una invitación imposible de rechazar: fue convocado al Kremlin para entrevistarse con Lenin. Ese fue el comienzo de un viaje increíble que terminaría sentando las bases de la música electrónica moderna, desde los Beach Boys hasta Pink Floyd.

León Theremin había captado la atención del líder bolchevique luego de haber inventado un revolucionario instrumento musical electrónico del que se obtenía música sin necesidad de tocarlo.

A pesar de su éxito, el científico estaba nervioso antes de su encuentro con el hombre que gobernaba los destinos de su país, pero luego de la entrevista, dijo que la demostración había salido bien.

“León Theremin quedó muy impresionado de su encuentro con Lenin en el Kremlin. Él era un joven bolchevique en esos tiempos y estaba muy ansioso por los cambios en el país; además respetaba mucho a Lenin”, dice su sobrina nieta Lydia Kavina.

“Él veía a Lenin como una persona muy inteligente y Lenin entendió completamente el espíritu salvaje y las nuevas ideas del joven inventor. Y como Lenin tenía también habilidades musicales, trató de tocar el Theremin y lo hizo con gran éxito, lo cual impresionó mucho a León”.

El instrumento, que se terminaría conociendo como el Theremin, consistía en un pequeño gabinete de madera que contenía dos osciladores de vidrio con forma de tubo y dos antenas -una que salía desde el costado y la otra desde arriba- que producían campos electromagnéticos.

Theremin primero interpretó diferentes piezas para Lenin y luego guió las manos del líder para que él practique: la mano derecha se movía hacia y desde la antena vertical, cambiando los tonos; la izquierda se movía hacia y desde la antena horizontal, controlando el volumen.

La nueva “radio”

Al inventor, un chelista amateur, se le había “prendido la lamparita” poco después de que estallara la Revolución Rusa en San Petesburgo.

Él estaba desarrollando un mecanismo electrónico para medir la densidad de los gases cuando notó que el sonido que producía cambiaba según la posición de su mano.

Lenin quedó tan impresionado que envió a Theremin por todo el país para mostrar su instrumento y promover la electrificación de Rusia.

“Él atrajo grandes multitudes en plazas y salones de toda la nación y se convirtió en una sensación”, cuenta Albert Glinsky, autor de la biografía de Theremin, “Música etérea y espionaje”.

Luego, el inventor fue enviado a Europa y a Estados Unidos como ejemplo de lo que era la tecnología soviética. Sus conciertos recibieron una gran cobertura en los diarios, con titulares que hablaban de música mágica creada en el aire.

“Cuando llegó a Nueva York hubo una gran repercusión, él fue reconocido como un gran científico y su invento fue equiparado a la invención de la radio”, dijo Glinsky a la BBC.

Theremin llegó a interpretar su instrumento en el Carnegie Hall y atrajo la atención de la Corporación de Radio de América (RCA por sus siglas en inglés), que le ofreció una increíble cifra para aquellos tiempos, US$100.000, para manufacturarlo.

El contrato se firmó el 12 de marzo de 1929 y convirtió a RCA en el primer productor masivo de un instrumento electrónico.

“Ese momento fue el comienzo de una larga historia que llega hasta nuestros días, cada vez que un joven entra a una tienda y pide un teclado electrónico para su banda”, dice Glinsky.

“RCA creía que el instrumento iba a reemplazar al piano de media cola y que cualquiera que pudiera mover sus manos en el aire o silbar una melodía podría hacer música con él en su casa”.

Espionaje, fracasos y deudas

El Theremin salió a la venta en septiembre de 1929 a un precio relativamente alto: US$220 (un aparato de radio costaba unos US$30). Además, era mucho más difícil de tocar de lo que su publicidad decía. Y un mes después se produjo el derrumbe de Wall Street.

“Te lo llevabas a casa y ahí descubrías que tus mejores esfuerzos solo lograban sonidos que parecían quejidos y chillidos. Entonces, la combinación de que solo los más hábiles podían aprender a tocarlo y el hecho de que la economía estaba en picada hizo que el instrumento no fuera precisamente un éxito comercial”, recuerda Glinsky.

Entonces RCA interrumpió su producción.

Theremin tampoco recibió mucho de aquellos US$100.000. La mayor parte terminó posiblemente en los cofres soviéticos. Pero él permaneció en Estados Unidos por un tiempo, trabajando en otros proyectos e incursionando también en el espionaje industrial.

“La verdadera razón de su viaje era su misión de espionaje”, dice Glinsky. Hacer demostraciones con su instrumento era solo una distracción, un Caballo de Troya.

“Él tenía un acceso privilegiado a firmas como RCA, GE, Westinghouse, compañías aéreas y más, y compartía con los representantes de estas empresas sus capacidades técnicas para que ellos se abrieran y le revelaran sus últimos descubrimientos”.

“Theremin también dirigía sus propias compañías, que eran pantallas para ocultar el espionaje industrial, y se reportaba con Amtorg, la corporación comercial soviética en Estados Unidos, otra pantalla para actividades de espionaje”.

Asimismo, desarrolló el prototipo de una máquina de percusión, un instrumento que respondía a los movimientos del bailarín, un sistema de alarmas y un abridor de puertas electrónico, pero ninguna de sus invenciones resultaron en éxitos comerciales y terminó endeudado.

Además, conoció en 1938 a una joven bailarina negra estadounidense, Lavinia Williams, y contrajo matrimonio con ella; algo que, según Lydia Kavina, contribuyó a su mala situación económica.

“Cuando se casó con esa mujer negra, muchos banqueros y patrocinadores se alejaron de él. No eran tiempos en los que la sociedad americana aceptaba ese tipo de matrimonios”.

Ese año regresó súbitamente a la Unión Soviética, dejando a su esposa atrás. Algunos sugirieron que había sido secuestrado por funcionarios soviéticos, pero Glinsky cree que las deudas y la nostalgia lo llevaron voluntariamente a su país.

El regreso

Su vuelta coincidió con las purgas de Stalin. Fue arrestado y acusado falsamente de ser un contrarrevolucionario, por lo que recibió una sentencia de ocho años de prisión en 1939.

Fue enviado a un gulag en Siberia, pero con la guerra a las puertas fue devuelto a Moscú y, siendo aún un prisionero, comenzó a trabajar en la industria aeronáutica. También desarrolló avanzados micrófonos para espiar que fueron usados en embajadas extranjeras.

Finalmente fue liberado en 1947, pero como hombre libre siguió trabajando para el aparato de seguridad del Estado. Luego ingresó al Conservatorio de Moscú, donde enseñó a tocar su instrumento.

En Estados Unidos, el theremin fue recuperado por Hollywood en las décadas de 1940 y 1950. Su sonido inquietante fue usado en películas como Spellbound de Alfred Hitchcock y clásicos de la ciencia ficción como The Day the Earth Stood Still.

Un joven Robert Moog, que se convirtió en un pionero de los sintetizadores, comenzó haciendo y vendiendo theremins. Luego escribió que había sido una “piedra angular clave en nuestra tecnología musical contemporánea”.

En los años 1960 su sonido se hizo camino en la música masiva, más notablemente en la canción Good Vibrations de los Beach Boys, aunque se cree que el grupo utilizó un instrumento similar al theremin para lograr ese sonido, y no un auténtico theremin.

Glinsky señala que Theremin no sabía mucho de lo que ocurría en Estados Unidos con su invención famosa hasta poco tiempo antes del colapso de la Unión Soviética, cuando pudo viajar nuevamente al extranjero.

El autor viajó con Theremin a ese país en 1991.

“Él fue honrado no sólo en Nueva York, sino también en la Universidad de Stanford. Estoy seguro de que en lo profundo de su ser estaba muy agradecido de ser reconocido por la gente que conocía el valor de lo que había hecho”.

León Theremin murió en Moscú en 1993 a la edad de 97 años. Su invención sigue siendo producida y tocada por entusiastas alrededor del mundo.

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